Tomar el sol como factor de envejecimiento de la piel

Con la llegada del buen tiempo, ya hay algún valiente que empieza a aprovechar para tomar el sol. Pese a que se trata de una práctica bastante habitual con la que se persigue llegar moreno al verano, tomar el sol sin protección, puede perjudicar seriamente a la salud de nuestra piel envejeciéndola.

Este envejecimiento, se produce debido a que los rayos ultravioletas del sol, dañan las células cutáneas, alterando la membrana de estas y rompiendo por lo tanto su cadena de ADN. Pese a que nuestro cuerpo es capaz de regenerar de forma habitual todo el daño recibido, el problema reside en que las células que se han dañado no son capaces de funcionar con normalidad y, por lo tanto, producen menos melanina, colágeno y elastina.

Precisamente por esa falta de producción, es por lo que la piel se debilita, pierde la elasticidad y se seca, motivos por los cuales empiezan a aparecer las arrugas y por tanto, se produce ese envejecimiento de la piel.

Tomar el sol con protección

Para evitar todo este tipo de enfermedades en la piel, lo más recomendable es tomar el sol con precaución y con protección. Básicamente, para poder disfrutar de estos cuidados, lo más importante es contar con una crema que cuente con el factor de protección que necesitemos.

Si lo que te preocupa es perder el bronceado, tienes que saber que existen muchas cremas en el mercado que lo siguen permitiendo y, además, en algunos casos, incluso lo potencian, por lo que utilizar crema, no va a evitar en ningún momento que puedas disfrutar del sol.

Por estos motivos, no hay ninguna razón que justifique la exposición al sol sin ninguna protección, si quieres seguir disfrutando de una piel joven y sin manchas.